Desnudaos el uno al otro, o el uno enfrente del otro. Muy despacio.
Podéis acompañarlo de música sugerente y de palabras excitantes, o una conversación estimulante. Acercaros y oled el cuerpo del otro. Tocadlo.
No no en las zonas erógenas. Disfrutad de las sensaciones gratificantes del cuerpo. Tomaos vuestro tiempo en ello. Podéis iros a la cama después si lo deseáis, pero también os podéis ir a la ducha y lavar con parsimonia y detenimiento el cuerpo del otro. Si os gusta, le podéis aplicar una loción hidratante o de sabores.